Cristina Kirchner reunió este martes a senadores y diputados del Frente de Todos para repasar los incidentes que hubo en su domicilio el sábado y dio un discurso en el que comparó a los líderes del PRO con el gobierno de Fernando De la Rúa y convocó a discutir el alcance de la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires.

«Tenemos que repensar un poco el tema de esta bendita Ciudad de Buenos Aires que es la capital de todos los argentinos y que, de repente, una policía política se ha apoderado de la seguridad de las calles», propuso.

«La Constitución no habla de autonomía: habla de que se dicte un estatuto.  Además, creo que esta es la Ciudad de todos los argentinos. Por esta Capital hubo guerras civiles durante todo el siglo 19 así que creo que deberíamos replantearnos también el funcionamiento jurisdiccional de cómo se debe ejercer la jurisdicción y cuál es el rol del gobierno federal también en una ciudad como esta».

Se refirió al artículo 129 de la carta magna que indica que la La ciudad de Buenos Aires tendrá «un régimen de Gobierno autónomo con facultades propias de legislación y jurisdicción» y que el Congreso «convocará a los habitantes de la ciudad de Buenos Aires para que, mediante los representantes que elijan a ese efecto, dicten el Estatuto Organizativo de sus instituciones». Cristina quiere reinterpretar este texto.

El debate sobre la autonomía porteña pasó por el Congreso en 2020, cuando se sancionó la ley para quitarle a la Ciudad la coparticipación que le había aumentado Mauricio Macri por el traspaso de la policía. Cristina invitó al poder legislativo a retomarla y pensar en un recorte de las facultades que ostentan los jefes de Gobierno.

No será la última vez que Cristina se vea esta semana en el Senado: el jueves abrirá el recinto para una sesión acordada con la oposición, con temas acordados y un tiempo para debatir sobre su pedido de prisión y las manifestaciones del fin de semana.

El encuentro con los legisladores fue a puertas cerradas en el salón azul del Congreso, organizado a pedido de los diputados oficialistas y al que luego se sumaron los senadores. Sólo pudieron asistir los que estaban por la zona, porque la citación llegó por whatsapp a las 16.30, muchos la vieron tarde y otros aún no están en Buenos Aires.

Tenemos que repensar un poco el tema de esta bendita Ciudad de Buenos Aires que es la capital de todos los argentinos y que, de repente, una policía política se ha apoderado de la seguridad de las calles.

Tan meticulosa fue la organización que se invitó a los legisladores a dejar los celulares en una mesa para que no tomaran fotos. Algunos no cumplieron, pero no hubo imágenes que se filtraran por las redes sociales.

Cristina se cuidó de que la prensa no accediera, pero su equipo de comunicación filmó y difundió el video de su discurso, que llegó después que hablaran senadores y diputados.

Fueron 23 minutos sin levantar el tono. Contó que el sábado supo de las vallas a la madrugada, cuando escuchó cómo los policías las instalaban, pero que recién el domingo se enteró que Máximo Kirchner había sido golpeado por efectivos cuando intentaba atravesarlas.

«No me contó nada. Si me hubiera contado, hubiera dicho alguna cosa más seguramente. Pero yo no había visto esto», explicó. Y destacó que entre la movilización hubo mujeres y jóvenes.

«No había una sola persona diciendo una mala palabra; creo que la palabra más grande es quilombo. Pero no se insultó a nadie, no se mencionaba a ningún dirigente de la oposición. Y la verdad que intentaron una provocación, como la de los volquetes», rememoró.

Hizo una sola mención al fiscal Diego Luciani, quien ordenó su prisión, aunque evitó nombrarlo. «En un mal guión cuando dice que todos los actos de los poderes del Estado, todos, son absolutamente revisables y que son los jueces los que tienen la última palabra sobre los actos».

«A ver: yo quiero seguir viviendo en un sistema republicano, representativo y federal y en una democracia, esencialmente ¿no? Donde el gobierno lo elige el pueblo en elecciones libres, democráticas y sin proscripciones cada cuatro años. Me parece que es clave salir del derecho penal para ir al derecho constitucional, de cómo está organizado el país y cuál es su poder».

Como en su reunión con las organizaciones de derechos humanos del lunes, Cristina inició y terminó su discurso con críticas a la oposición y advertencias sobre lo que considera son los riesgos de competir por ser el más duro.

Cristina cuestionó a Patricia por pedir represión: «Hay gente que fue violenta siempre»

Hubo comparaciones con el gobierno de Fernando de la Rúa para atacar por igual a Horacio Rodríguez Larreta, Mauricio Macri y Patricia Bullrich, a quien ya sumó a sus dardos diarios.

«Es la disputa de creer que la autoridad es apretar, de aprietes, de locura, de la falsa autoridad como le digo yo. Fue la misma que lo llevó a un presidente en el 2001 a firmar un decreto de estado de sitio. Yo era senadora con Alfonsín. Casualmente un grupo que tenía nombre de una comida, el sushi. ¿Se acuerdan? Yo por lo menos me acuerdo porque lo integraban los hijos del Presidente, una ministra que ahora es la Presidenta del PRO».

No fue su única alusión a Bullrich. Recordó que sacó un tuit «poco inteligente donde dice: ’12 años de gobierno, 12 años de condena’. Lo escribió y lo firmó. La verdad no sé si era la hora de la tarde y ya estaba medio… a esa hora. No sé, qué sé yo pero, pero…», bromeó. Pareció aludir a las versiones sobre una borrachera de la ex ministra por una vieja foto control policial, que ella dijo que habían manipulado.

Cristina aseguró que su pedido de prisión es una forma de encubrir las causas de corrupción que pesan contra Macri, como «el soterramiento, el endeudamiento, las autopistas y el espionaje claramente. El espionaje a todos, porque había espías a todos y todas. A nadie le faltó. Un espía no se le niega a nadie en un gobierno macrista, no perdonaron a nadie. Ni a los propios siquiera».

Antes que de la vice hablaron los diputados Cecilia Moreau, Germán Martínez y José Luis Gioja; y los senadores Silva Sapag, Guillermo Snopek y José Mayans.

Hubo muchas alusiones personales: Sapag se emocionó al recordar a su padre, Moreau recordó que era radical pero Cristina la acercó al peronismo y Snopek aludió a sus enfrentamiento con la justicia de Jujuy. «No pensé que acá se iba a dar el mismo quiebre institucional».

Con citas a Perón, Mayans repasó los números de la deuda externa y le dio pie a Cristina para que celebrara el acompañamiento pacífico en todo el país. Un rato más tarde, acordó con la oposición sesionar el jueves, con la vice en el estrado, para aprobar leyes que pidió Sergio Massa como la de biotecnología y la de industria automotriz.

A la UCR le interesa tener los conjueces de Rosario, la cuidad de la vice de la Cámara Carolina Losada. Por eso habrá quórum. Y discusión política.

 

Por admin