Desde el inicio del año el sector público fue la principal fuente de creación de dinero, con $140.000 millones. Impulsó el crecimiento de las tenencias en manos del público al 33% interanual

Pasada la primera quincena de febrero, los indicadores monetarios dan cuenta de un aparente exceso de relajamiento de la política monetaria, al punto que la base interrumpió el ciclo de desaceleración que mantuvo hasta noviembre del 24,7% al 26,2%; mientras que la circulación de billetes y monedas en poder del público se consolidó por arriba del 30% por décimo mes consecutivo.

Esos movimientos derivaron en la interrupción del proceso de desinflación, también desde diciembre, desde menos del 23% a más del 25% anual, esto es muy lejos de la meta recalibrada de inflación de 15% fijada para el corriente año por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, alineado con las directivas que recibió de la Jefatura de Gabinete.

Los datos monetarios al 15 de febrero muestran con nitidez que la principal fuente de expansión monetaria ha sido el sector público, en comparación con el año anterior aumentó en $116.659 millones, originado en las ventas de divisas que el Tesoro le hizo al Banco Central para regular el mercado cambiario, pero también para financiar el exceso de gasto público.

Pero además, se agregó el pedido de otros $23.300 millones por «Adelantos Transitorios», previstos en el Presupuesto Nacional hasta un monto de $140.000 millones.

Voces de alerta de los economistas

Semejante emisión de dinero, muy superior a la demanda por parte del resto de los agentes económicos, debió ser esterilizada con el aumento de la colocación de títulos públicos por un total de poco más de $133.000 millones, con el consecuente impacto sobre las tasas de interés.

Además, ese grado de desborde de las cuentas monetarias, alentado por el gradualismo que mantiene la política de reducción del déficit fiscal, y que se sustenta mayormente en las expectativas de crecimiento de la actividad económica en su conjunto, es una de las razones por las cuales cada vez más economistas ven alejadas las posibilidades de cumplimiento de la meta «relajada» de inflación del 15% para este año.

El problema al que apuntan varios de los analistas es la financiación del déficit fiscal a través de la emisión monetaria, de modo directo con los Adelantos Transitorios, o indirecta con la monetización de la colocación de deuda en divisas por parte del Tesoro.

En el acumulado anual para 2017, el déficit primario (excluye los pagos por intereses de la deuda) superó los $400.000 millones, trepando un 18% interanualmente; pero el financiero, superó largamente los $620.000 millones.

La nueva meta para 2018 de 3,2% del PBI es considerada por muchos economistas como insuficiente para que provoque un cambio de ritmo suficiente en la política monetaria del Banco Central, más aún frente a un nuevo escenario externo de alza de tasas de interés que no solo implicará un mayor costo para las próximas emisiones de deuda, sino que además derivó en la ampliación de la brecha del índice de riesgo país entre el de Argentina y Brasil, según la serie de JP Morgan.

Fuente: www.infobae.com

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